LO ESENCIAL EN 30 SEGUNDOS

  • Una reunión ministerial en Madrid aprobó la Alianza Iberoamericana de IA el 3 de noviembre y la elevó a la XXX Cumbre Iberoamericana del 4 y 5 de noviembre.
  • La alianza se apoya en tres pilares: un espacio de datos federado bajo control nacional, modelos de lenguaje de pesos abiertos para el español, el portugués y las lenguas indígenas, y cómputo compartido.
  • La adhesión es voluntaria y exige aportaciones anuales; Argentina y Paraguay se desmarcaron de la alianza.

La comunidad iberoamericana, que reúne a 22 países, estrena un marco voluntario para la inteligencia artificial. Los ministros de Transformación Digital, reunidos en Madrid el 3 de noviembre, aprobaron una Alianza Iberoamericana de IA y la trasladaron a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en la capital española el 4 y 5 de noviembre y cerrada con una declaración final y varios instrumentos de cooperación. La meta es que los países puedan crear y adaptar herramientas de IA a sus lenguas y necesidades, en lugar de depender solo de los sistemas de las grandes tecnológicas.

Tres pilares y un diseño federado

El documento fundacional, publicado por el Ministerio para la Transformación Digital, plantea tres líneas de trabajo. La primera es un espacio iberoamericano de datos federado y no centralizado: los datos en bruto siguen bajo control nacional y cada país decide qué comparte y en qué condiciones. La segunda es una base tecnológica común para modelos de lenguaje públicos, de pesos abiertos y auditables, adaptados al español, al portugués, a otras lenguas oficiales y, de forma progresiva, a las lenguas indígenas. La tercera es el acceso federado a computación de alto rendimiento: primero un mapa de capacidad y demanda, después horas de cálculo compartidas para pilotos y, más adelante, quizá una bolsa cofinanciada.

El texto menciona iniciativas nacionales en las que apoyarse: ALIA en España, AMALIA en Portugal, LATAM-GPT en Chile y SoberanIA en Brasil. Las presenta como activos de los que aprender, no como proyectos de la alianza. Según DPL News, el ministro Óscar López la enmarcó como una «tercera vía digital» frente a los modelos de China y Estados Unidos.

Quién paga y quién participa

La adhesión es voluntaria: aprobar el lanzamiento no convierte a un país en miembro, y cada gobierno debe sumarse por escrito. Los miembros harían aportaciones anuales durante tres años según su capacidad, desde 60.000–100.000 euros para los Estados con menos recursos hasta 300.000–500.000 euros para los mayores, en efectivo o en especie, con un voto por país. Se propone que la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) actúe como secretaría ejecutiva.

No todos se suman. La declaración ministerial recoge que Argentina y Paraguay se desmarcaron, y Estrella Digital informa de que ambos rechazaron la alianza; en el caso argentino, por su oposición a cualquier regulación de la tecnología. Queda por ver cuántos países se adhieren de verdad y si presupuestos tan modestos bastan para lograr una capacidad de cómputo relevante.