LO ESENCIAL EN 30 SEGUNDOS

  • Según The Washington Post, algunos empleados británicos de Google DeepMind tienen contratos que les prohíben criticar a la empresa de por vida, incluso después de marcharse.
  • Google asegura que no aplicará la cláusula a antiguos empleados y que la ha retirado de la etapa posterior al contrato para las nuevas contrataciones; la plantilla actual quiere que se modifiquen sus propios contratos.
  • La presión interna surgió tras un reportaje de la BBC de octubre en el que una ingeniera que dejaba DeepMind habló pese a las restricciones de su contrato.

Empleados de Google DeepMind están presionando a la empresa para que elimine las cláusulas de no menosprecio de por vida incluidas en sus contratos laborales en el Reino Unido, informó The Washington Post el 3 de noviembre. Según el personal, esa redacción podría impedirles hablar en público sobre los posibles efectos de los sistemas de IA que ayudan a construir.

Qué piden los trabajadores

De acuerdo con el Post, que citó a dos empleados actuales y un contrato que pudo revisar, parte de la plantilla de DeepMind en Londres tiene contratos que prohíben criticar a la compañía sin límite de tiempo, incluso tras dejarla. La protesta se desarrolló en una plataforma de mensajería interna, donde decenas de trabajadores participaron en el debate; algunos respondieron con un emoji de "1984", en alusión a la novela de Orwell. No se ha informado de ninguna petición formal ni de participación sindical.

La respuesta de Google ha sido parcial. Un directivo comunicó a la plantilla que la cláusula no se aplicará a extrabajadores, y un portavoz dijo al Post que la parte posterior a la finalización del contrato se ha suprimido para las nuevas contrataciones. También destacó los canales internos para avisar a la dirección. Los empleados actuales lo consideran insuficiente: quieren que la cláusula desaparezca de los contratos vigentes para tener seguridad jurídica. Uno de ellos cree que no es aplicable, pero sostiene que su efecto real es intimidar para que la gente calle. La legislación británica ya protege a los denunciantes que actúan en interés público.

Cómo salió a la luz

El debate lo desencadenó una investigación de la BBC publicada el 21 de octubre. En ella, Sofia Liguori, ingeniera de investigación con base en Londres que acababa de dimitir de DeepMind, criticó la creciente colaboración de Google con los ejércitos de Estados Unidos e Israel. Explicó que, en principio, su contrato le impedía criticar a Google durante el resto de su vida, pero decidió hablar igualmente. Según el Post, la entrevista llevó a empleados británicos a revisar sus propios contratos.

Por qué importa

La disputa recuerda otras polémicas sobre cláusulas de silencio en laboratorios de IA, donde investigadores han defendido que quienes trabajan dentro de estas empresas suelen ser los primeros en detectar los riesgos. Varias dimisiones públicas recientes en Google, OpenAI y Anthropic han aludido a la preocupación por el impacto de la IA en la sociedad. Google ya ha vivido antes fuertes protestas internas, como la petición de 2018 que le llevó a abandonar un contrato de drones para el Pentágono.

Todavía no se sabe si Google modificará los contratos existentes ni cuántos empleados de DeepMind están sujetos a la redacción vitalicia.