LO ESENCIAL EN 30 SEGUNDOS

  • Los equipos crean bots de IA para influir en ciudadanos simulados por IA, en una plataforma ficticia, durante un referéndum sobre exigir prueba de vacunación contra la 'gripe de los delfines'.
  • Los puntos premian captar atención, cambiar opiniones y detectar correctamente los bots rivales, con premios en efectivo para los ganadores.
  • El año pasado, 108 equipos de 18 universidades australianas generaron más de 7 millones de publicaciones, y los organizadores sostienen que los bots cambiaron el resultado simulado.

Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), en Sídney, vuelven a organizar un concurso en el que los estudiantes intentan amañar una votación, con una particularidad: tanto los manipuladores como los votantes son programas. En la edición de 2026 de Capture the Narrative, los equipos programan bots de IA para orientar la opinión de ciudadanos simulados que también funcionan con IA, según informó ABC News el 31 de octubre.

Cómo funciona el juego

Este año el escenario es Kingstonia, una nación insular imaginaria que celebra un referéndum sobre si debe exigirse un certificado de vacunación contra la "gripe de los delfines" para entrar en espacios públicos. Los equipos trabajan para la campaña del sí o la del no, según la web del concurso, que sitúa el arranque el 19 de octubre y ofrece premios en efectivo.

Todo ocurre en Legit Social, una red social inventada que ha desarrollado el equipo de Hammond Pearce, profesor titular de informática en la UNSW. Los bots publican, dan "me gusta", comparten y responden, y los ciudadanos simulados leen ese contenido y van modificando su postura. Los equipos suman puntos por atraer atención, mover opiniones y desenmascarar a sus rivales: denunciar con acierto un mensaje escrito por el bot de otro equipo también puntúa. Pearce explicó a la ABC que el juego enseña a reconocer la manipulación y sirve de banco de pruebas para quienes estudian la injerencia electoral mediante IA.

Lo que mostró la edición anterior

En un artículo publicado en enero por la UNSW, Pearce y sus colegas Alexandra Vassar y Rahat Masood describieron la primera edición: 108 equipos de 18 universidades australianas, cuatro semanas de campaña, más de 7 millones de publicaciones y más del 60 % del contenido generado por los bots de los participantes. Victor, el aspirante de izquierdas, ganó por un margen mínimo, pero al repetir la votación sin interferencias se impuso Marina, de derechas, con un vuelco del 1,78 %. Los autores concluyen que los bots alteraron el resultado, aunque en una simulación controlada y no en unas elecciones reales. Un estudio preliminar sobre esa edición, citado por la ABC, observó que algunos equipos apostaron por publicar en grandes cantidades porque la puntuación premiaba la interacción.

Por qué importa

El ejercicio llega semanas después de que el comisionado electoral australiano, Jeff Pope, advirtiera ante una comisión parlamentaria sobre IA de que esta tecnología puede amplificar amenazas ya conocidas, desde la desinformación y la injerencia extranjera hasta el acoso y el deterioro de la cohesión social. Los límites son evidentes: los ciudadanos simulados no son votantes reales, y un juego no demuestra que estas tácticas funcionen en plataformas reales.